5:30 am: te levantas dos horas antes que tus padres, para que no vean si desayunas, realmente. Mientras te vistes, sientes que tu cuerpo pide a gritos un bocadillo. Miras lo holgada que te queda la ropa y piensas “estoy bien, un bocado no me hará engordar”, y te diriges a la cocina. Pero en el camino te topas con el gran espejo, que hay en tu pieza. Te observas con detenimiento, y luego contemplas la foto de tus padres, pegada en el extremo superior izquierdo. Vuelves la mirada hacia ti, pero ahora con odio. Piensas que eres fea, porque tu esquelético cuerpo se ve deformado, y desistes de la botana matutina.
7:30 am: tu padre se levanta, con el único fin, de llevarte al colegio. Pregunta si desayunaste, y descaradamente le mientes, diciendo que sí. Muy en el fondo te duele mentirle a esa persona que te ha mirado con tanto cariño. Sin embargo tu parte enferma silencia a tu ternura, recordándote la imagen que viste en el espejo.
8:50 am: físicamente estas en un salón de clases escuchando al docente de turno. Psíquicamente estas analizando a cada una de tus compañeras. Te comparas con ellas, y te enorgulleces al ver que tú eres más delgada. Tú satisfacción se disipa, cuando intentas compararte con la señorita “miss universo”, de tu curso. No puedes ganarle. Ella es bonita, carismática, y sobre todo, flaca. Tú eres horrible, antipática, y muy gorda.
1:30 pm: le avisas a tus padres, que almorzaras en la casa de una amiga. Ellos no te hacen mucho problema. Están tan metidos en sus trabajos, que no les afecta que no comas con ellos. Eso te pone furiosa, y desistes de la invitación. Prefieres irte la apartamento de tu novio.
1:45 pm: le mientes a tu pareja, que ya comiste en el colegio. El no pregunta mucho. Ya debe estar acostumbrado a tus evasivas, o simplemente no le importa.
Sigues pensando en la grotesca escena matutina. Sabes que él, pronto notara, la deformidad de tu cuerpo, y te abandonara. Por eso te propones aprovecharlo, y por primera vez, eres tú quien pide que tengan relaciones sexuales. El accede sin dar vueltas, pues le encanta que tu tomes la iniciativa.
4:10 pm: tu novio esta sobre ti, pero no sientes nada. Ya ni el placer acude a tu desnutrido cuerpo. Sigues imaginando la imagen en el espejo. Estas tan metida en tu mente, que ni siquiera intentas fingir un mínimo de interés por el hombre que te está penetrando. Quizás sea la última vez que te acuestes con él, pero, ahora, te importa más tu figura.
7 pm: te despides y te vas. Tardaras una hora en volver, tiempo suficiente para que se te seque el pelo. Aunque no importa cuánto tarde. Tus padres no se enteraran de lo que hiciste esta tarde, ni todas las anteriores.
8:15 pm: en casa no hay nadie. Tus padres volverán a las 11:30 pm, y te encontraran dormida. Aprovechas este tiempo para mirar televisión y navegar en el internet. Te sientes sola. Caminas por las habitaciones buscando a alguien que te contenga, pero no encuentras a nadie.
10:02 pm: te acuestas. El lapso que tardas en dormirte es el peor del día. Esta sola, y nada ni nadie, te pueden salvar de la batalla que se desarrolla en tu interior.
Ya no sabes quién eres. Tal vez seas el monstruo que daña y se daña, basándose en un ideal de perfección. O simplemente una niña asustada que pide a gritos, atención.
Solo sabes que fuiste tú, y el mundo creyó que podías caminar sola, por una senda de espinas llamada “crecimiento”. En respuesta, tomaste la medida de “perfeccionar “tú cuerpo, para ver si así, te tomaban en cuenta. Y así, con ello apareció un nuevo amor. Tus amigas empezaron admirar tu figura, y a envidiar el hombre que conseguiste. Te sentiste importante, pero esta sensación de volvió monótona, cuando volviste a comer. Tus amistades buscaban evitarte, al ver que te aferrabas cada vez más a ellas. Mientras que tu novio demostraba, que solo estaba contigo, para no tener que pagarle a una prostituta. Era algo predecible, viniendo de un tipo de 13 años mayor que tú. Aun así intentaste fingir que no te importaba, pero retornaste a tu enfermedad con más ansias… ansias de morir. Porque desde entonces, que cada noche, sueñas que la muerte viene a buscarte, y te hace inmensamente feliz, al quitarte de la soledad en la que vives. Deseas que sea más que un simple sueño. Incluso has tratado de acelerar su llegada, pero te topaste con el amor que les tienes a tus padres. ¿Por qué debes hacerles daño, si a ellos les debes la vida? La respuesta es simple: por no estar. Quieres castigarlos, y para ello, te dañas a ti misma; o quizás deseas darle otra oportunidad. Sientes que si te abandonas en un ideal herrado de la perfección, ellos reaccionaran, y verán el gran error que han cometido. Pero esto no sucede.
11:17 pm: lloras a caudales. Ya solo quieres dormir. De pronto escuchas la llave, que alguno de tus papás, introdujo en la cerradura de la puerta principal. Te fuerzas a dormir; no sin antes, pedir al cielo, una vez más, que la muerte se enamore de ti venga a buscarte, para llevarte con ella, y te quite de la soledad en la que vives.
5:30 am: te levantas dos horas antes que tus padres, para que no vean si desayunas, realmente.
7:30 am: tu padre se levanta, con el único fin, de llevarte al colegio. Pregunta si desayunaste, y descaradamente le mientes, diciendo que sí. Muy en el fondo te duele mentirle a esa persona que te ha mirado con tanto cariño. Sin embargo tu parte enferma silencia a tu ternura, recordándote la imagen que viste en el espejo.
8:50 am: físicamente estas en un salón de clases escuchando al docente de turno. Psíquicamente estas analizando a cada una de tus compañeras. Te comparas con ellas, y te enorgulleces al ver que tú eres más delgada. Tú satisfacción se disipa, cuando intentas compararte con la señorita “miss universo”, de tu curso. No puedes ganarle. Ella es bonita, carismática, y sobre todo, flaca. Tú eres horrible, antipática, y muy gorda.
1:30 pm: le avisas a tus padres, que almorzaras en la casa de una amiga. Ellos no te hacen mucho problema. Están tan metidos en sus trabajos, que no les afecta que no comas con ellos. Eso te pone furiosa, y desistes de la invitación. Prefieres irte la apartamento de tu novio.
1:45 pm: le mientes a tu pareja, que ya comiste en el colegio. El no pregunta mucho. Ya debe estar acostumbrado a tus evasivas, o simplemente no le importa.
Sigues pensando en la grotesca escena matutina. Sabes que él, pronto notara, la deformidad de tu cuerpo, y te abandonara. Por eso te propones aprovecharlo, y por primera vez, eres tú quien pide que tengan relaciones sexuales. El accede sin dar vueltas, pues le encanta que tu tomes la iniciativa.
4:10 pm: tu novio esta sobre ti, pero no sientes nada. Ya ni el placer acude a tu desnutrido cuerpo. Sigues imaginando la imagen en el espejo. Estas tan metida en tu mente, que ni siquiera intentas fingir un mínimo de interés por el hombre que te está penetrando. Quizás sea la última vez que te acuestes con él, pero, ahora, te importa más tu figura.
7 pm: te despides y te vas. Tardaras una hora en volver, tiempo suficiente para que se te seque el pelo. Aunque no importa cuánto tarde. Tus padres no se enteraran de lo que hiciste esta tarde, ni todas las anteriores.
8:15 pm: en casa no hay nadie. Tus padres volverán a las 11:30 pm, y te encontraran dormida. Aprovechas este tiempo para mirar televisión y navegar en el internet. Te sientes sola. Caminas por las habitaciones buscando a alguien que te contenga, pero no encuentras a nadie.
10:02 pm: te acuestas. El lapso que tardas en dormirte es el peor del día. Esta sola, y nada ni nadie, te pueden salvar de la batalla que se desarrolla en tu interior.
Ya no sabes quién eres. Tal vez seas el monstruo que daña y se daña, basándose en un ideal de perfección. O simplemente una niña asustada que pide a gritos, atención.
Solo sabes que fuiste tú, y el mundo creyó que podías caminar sola, por una senda de espinas llamada “crecimiento”. En respuesta, tomaste la medida de “perfeccionar “tú cuerpo, para ver si así, te tomaban en cuenta. Y así, con ello apareció un nuevo amor. Tus amigas empezaron admirar tu figura, y a envidiar el hombre que conseguiste. Te sentiste importante, pero esta sensación de volvió monótona, cuando volviste a comer. Tus amistades buscaban evitarte, al ver que te aferrabas cada vez más a ellas. Mientras que tu novio demostraba, que solo estaba contigo, para no tener que pagarle a una prostituta. Era algo predecible, viniendo de un tipo de 13 años mayor que tú. Aun así intentaste fingir que no te importaba, pero retornaste a tu enfermedad con más ansias… ansias de morir. Porque desde entonces, que cada noche, sueñas que la muerte viene a buscarte, y te hace inmensamente feliz, al quitarte de la soledad en la que vives. Deseas que sea más que un simple sueño. Incluso has tratado de acelerar su llegada, pero te topaste con el amor que les tienes a tus padres. ¿Por qué debes hacerles daño, si a ellos les debes la vida? La respuesta es simple: por no estar. Quieres castigarlos, y para ello, te dañas a ti misma; o quizás deseas darle otra oportunidad. Sientes que si te abandonas en un ideal herrado de la perfección, ellos reaccionaran, y verán el gran error que han cometido. Pero esto no sucede.
11:17 pm: lloras a caudales. Ya solo quieres dormir. De pronto escuchas la llave, que alguno de tus papás, introdujo en la cerradura de la puerta principal. Te fuerzas a dormir; no sin antes, pedir al cielo, una vez más, que la muerte se enamore de ti venga a buscarte, para llevarte con ella, y te quite de la soledad en la que vives.
5:30 am: te levantas dos horas antes que tus padres, para que no vean si desayunas, realmente.
