miércoles, 11 de marzo de 2015

Soledad

Cada día la soledad se paseaba como una sombra en mi cuarto, y yo cansado de la falta de compañía alimentaba al monstruo del insomnio solo para estar con ella y poder cantarle en la oscuridad de cada noche. Sé que pensaran que estoy loco, pero me juego cada uno de mis versos a que nadie la ha visto tan hermosa como la vi yo.

lunes, 2 de marzo de 2015

Esa no tan típica historia controversial

Una fría mañana de noviembre, en las vísperas del cumpleaños de Susan, algo sucedió. No recuerdo muy bien qué, pero si estoy seguro de una cosa: Mi vida siguió siendo la misma, sin siquiera un cambio, la misma basura de siempre...

miércoles, 25 de febrero de 2015

Fragmento X (La Bruja de los Colores)

Azul Ultramar
“La primavera no representa ninguna alegría, no todas las flores florecen con ella.”
—Llévatelo, no me interesa conservarlo. Anda, vos que si sos mejor, que no tienes ningún otro problema que no sea el maldito miedo a tus padres.
Las ironías, creo que fueron sus ironías las que me llevaron a ella, esa forma de mostrarse fuerte ante lo que padecía.
Si lo pienso bien, ocultó absolutamente todo tras delirios e historias raras, de cómo sus padres la odiaban, de cómo el idiota de su novio era un magnífico artista, o trataba de serlo, aunque era obvio que el tipo le tenía pena y hasta se sentía culpable de no poder ayudarla. Por eso se quedaba con ella, para ver si podía hacer feliz a una chica con demasiados problemas emocionales y así sumar algo a la lista de inútiles logros.
Pero volviendo a lo cierto, ella se mantenía gracias a sus inventos porque no podía soportar el solo hecho de sentirse tan vacía y desdichada sin motivo aparente, dejando como el único victimario a algún tipo de trastorno, enfermedad mental o vaya a saber que, algo que sería muy acertado si se considera lo que inventó sobre su hermana después del accidente…
Pero en fin, entre ironías y gritos, ella me clavaba la mirada, casi como apuñalándome o amenazándome con hacerlo si no sacaba de su vida a aquel cuadernillo
—No me voy a ir, deja de decir estupideces y escúchame aunque sea por una vez
— ¡Qué te vayas de mi casa, por un demonio!
No la recuerdo tan alterada como esa vez, aunque tampoco recuerdo que su voz no se quebrara con cada palabra. Era casi evidente que si no me iba al cabo de unos instantes empezaría a aventarme todo lo que sus manos pudieran agarrar, además ¿quién era yo para contradecir sus deseos? Nunca fui capaz de contradecir mis miedos y admito que en ese momento ella me asustaba. Así que no me quedó más remedio que darme la vuelta e  irme, aunque por una veta  de orgullo dejé el cuaderno sobre la cama, el cual, como supuse en los instantes anteriores,  voló desde sus manos hasta mi nuca mientras ella seguía gritando que me lo llevara, ni hablar de que le hice caso.
Esa fue la última vez que vio el cuaderno, al menos hasta que volvió luego de tanto tiempo a buscarlo, solo que ya no era ella, no era la Eugenia que recordaba.

Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré

sábado, 21 de febrero de 2015

Fragmento IX (La Bruja de los colores)

Me pregunto si en el fondo de tu alma aún queda un suspiro de recuerdos. Siempre has sido de esas personas que actúan dormidas y que al cabo de unos minutos no saben lo que han hecho.
¡Qué maravilloso don el que posees! ¡Qué magnifica manera de vivir! ¿Sabes? creo que después de tantos años he aprendido a vivir como tú, con esa elegancia al caminar y la borrachera crónica, aunque claro, la resaca nunca aparece ¿será que por eso pinté el cielo de morado, el suelo de gris y mi piel de verde? ¿Será por eso que los sauces no dejan de bailar con el viento? ¿Será que te has convertido en el viento y no me lo has dicho? Sí, creo que es eso. Las pinceladas de tus ojos siguen transformando mis pasos en estáticos pies... No quiero quedarme. Prometo que no voy a volver.



Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que jamás escribiré...

martes, 17 de febrero de 2015

Fragmento VIII (La Bruja de los Colores)

Cinco
Mateo: Creo que ya lo sabes, que conoces a la perfección cada cosa que voy a decir, lo que pienso o intento, de cómo me siento con lo que pasa o lo que va a pasar. Por eso no sé qué decirte. Es como repetir todo lo que hemos hablado, todo lo que no hicimos pero queremos hacer, todo lo que no somos...
Creo que en este momento ya nada tiene sentido. Es mejor olvidar lo que pasó, hasta los intentos de conservar una amistad normal mientras todo a nuestro alrededor se caía a pedazos. Tal vez vos no, pero yo me derrumbé con el todo. Por eso nada de esto nos sirve, por eso es que te extraño cada día y no sé qué hacer, no quiero seguirte lastimando, he lastimado a más personas de las que quería, más de las que creí necesario para sentirme bien y aún sigo sintiéndome una mierda. Dime ¿por qué mi historia no funcionó? ¿Por qué todas las mentiras ya no son suficientes? Lo sabes mejor que nadie y es lo mismo que está pasando contigo, pero te escudas tras esa sumisión de mierda. No te voy a negar que eso me harta, me cansa de sobremanera. Sinceramente te quiero mucho, pero lo único que debería decirte es que te vayas a la mismísima mierda, que no vales para nada, pero realmente no sé si quiero hacerlo.

Eugenia

Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré

sábado, 7 de febrero de 2015

Procrastinando I

Hacía calor, demasiado calor. Él se sentó al lado de la ventanilla con la esperanza de poder refrescarse aunque sea un poco. La brisa forzada le chocaba contra la frente y despeinaba los mechones mal cortados. Tenía el cabello un poco largo y la barba algo crecida, una señal de abandono para rebelarse contra el peluquero y su reciente ex novia.  
Un par de asientos atrás, ella lo miraba peinar su bigote colorado, mientras calculaba cuantos minuto tardaría llegar a destino. El tiempo la apremiaba. Debía llegar a clases junto con su falda, sus labios rojos y lo que le quedaba de puntual.
El colectivo avanzaba rápidamente por la ciudad y ellos se mantenían conectados por la mirada de aquella muchacha. Ella no imaginaba ni una vida perfecta con aquel colorado, ni un romance de película como tantas otras ilusas. Apenas si esperaba un contacto, un roce de aquellos ojos perdidos en la avenida, algo que la hiciera desear todo lo que no esperaba.

Y de repente sucedió, el joven se levantó del asiento y se bajó del colectivo sin siquiera levantar la vista del suelo, arruinando así cualquier ilusión ajena. 


jueves, 5 de febrero de 2015

Muñecas

 Creo que lo que más me gusta de ti son tus muñecas. Esas pequeñas angosturas en las que se dibujan las primeras ramas de los cerezos de tus dedos y donde la vida que recorre todo tu cuerpo se deja ver en  verdes brotes. Y ni hablar de que me encanta como en esos espacios se acumulan tantas sensaciones, que con solo rozarte puedo hacer que tiembles.
La verdad es que me gustan tanto que incluso creo que preferiría besarlas antes que hacerlo con tus labios, tan llenos de memorias y recuerdos que no me incluyen ni interesan. Pero me aseguraría que fuera justo ahí, donde se marcan los pliegues causados por esas sobrevaloradas  e inquietas manos. Porque sí, tus manos y las de todo el mundo están demasiado sobreestimadas, como si fueran las únicas portadoras del tacto. Si tan solo alguien se detuviera a pensar en el resto de la piel… Sin embargo no me importa el resto de tu piel, apenas ese pequeño espacio, cargado de venas y nervios, que se mantendrá joven e intacto y que siempre será donde querré dibujar mis besos.

¿Sabes? Hasta podría intentar proponerte un pacto, que me dejes acariciar cada una de tus muñecas a cambio de que en algún momento me guste todo lo que las rodea.


domingo, 1 de febrero de 2015

El romance de los últimos años

¡Malditos escritores con complejo de dioses, que
van creando personas por ahí solo para que los amen!

Me gustaría vivir en esta quimera, pero noto que 
me voy apagando, que no es lo mismo...


-¿Qué pasa?- preguntó en la penumbra, sacándolo de su trance.
-Te miro, sos pura sonrisa.


-Pero decime la verdad ¿Piensas que va a haber alguien así acá?
-No, pero tampoco puedo hacer nada.
-Sí, podes planificar el próximo viaje...


Te hubiera besado, te hubiera abrazado mucho
 más, pero no sabía si querías. Aunque en realidad no me animé


-¿Y cómo llegaste a este lugar?
- Es que estaba enamorada... Un poco de mi carrera, 
un poco de estas montañas y de aquellos bosques, un poco 
de quien quería ser, un poco del frío y de ese aire que no se acaba. 

Y ya se me escapan las palabras...

Fragmento VII (La Bruja de los colores)

Azul
“Corazones profundos y fríos como el mar. Solo nadando a través de ellos conoceremos lo que habita en sus grietas.”
Su mirada se había perdido en las manchas de humedad que atravesaban todo el cielo raso. Una voz melodiosa repetía “arriba, vamos, levántate.” Sin embargo, él no se quería levantar, no quería salir de esa habitación y mucho menos de aquella cama.
El día a día no le importaba, tampoco su trabajo, ni sus estudios, ni nada. Siempre se preguntó que hacía estudiando una carrera que solo les gustaba a sus padres, si ni siquiera ellos le pagaban la universidad, ni el departamento, ni las noches de soledad. Ellos no hacían nada, pero aún él intentaba complacerlos.
A duras penas se destapó y el frío lo abrazó tan fuertemente que un pequeño escalofrío invadió todo su cuerpo.  Era lo normal en las mañanas de junio, pero ya no lo sentía, el frío se había hecho parte de su rutina hacía varios meses.
“No te vayas, quédate aquí conmigo.” La dulce vocecilla se hacía presente una vez más. ¿Y qué era esa voz? Si es que era algo más que un cruel intento de su mente para no sentirse solo.

Volteó hacia la cama y buscó por toda la habitación. Nuevamente había sido engañado por el deseo de compresión y compañía. Así, una vez más se resignó a vestirse para salir a la nada que llamaban ciudad, para luego ir a la roca donde todos crean sueños, pero donde él los había perdido. Salió bastante desabrigado, pero no hacía falta abrigarse. El aire se viciaba demasiado rápido en la universidad.

Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré

domingo, 25 de enero de 2015

El sapo y la flor (Ejercicio para el Grupo Joaquín)

Es que en el fondo el sapo se quería morir. Se tiró al abandono de tal forma que, en sus últimos días, apenas si podía clavar la mirada en la flor y murmurarle “tal vez sea en otra vida, querida.”

Este es el primero que subiré de una serie de ejercicios realizados en el taller del grupo Joaquín. Simplemente son mis trabajos terminados.