Realidades

Realmente escribir un blog es como enamorarse. Inicialmente uno va a descubriendo la sensación de trasmitir sus escritos o pensamientos a través de dicho espacio y poco a poco, no solo que va conociendo a los que lo leen y la plataforma, sino que se va conociendo un poco más. Después empieza a querer mejorar el aspecto del lugar, casi como darle algo de ese cariño que se empeña a crecer mientras se publica. Y cuando uno quiere acordarse, ya han pasado tantos años aferrado a esta compañía que la sola idea de abandonarla causa dolor. Creo que, sin equivocarme ni mentir, podría decir que me he enamorado de este blog, sencillamente porque es, si se quiere, una conexión de la Nahi pequeña, que quería conocer el mundo con las yemas de sus dedos, y de la Nahime que es una mujer hecha y casi derecha, que aún quiere descubrir esa finita parte que hace todo maravilloso. Así que les doy la bienvenida a este pequeño cubículo, lleno de tierra, nostalgia y telarañas (las siempre amadas y bien odiadas telarañas que cubrirás mis letras), sepan que es pequeño, pero hay espacio si quieren quedarse.

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