Cada día la soledad se paseaba como una sombra en mi cuarto, y yo cansado de la falta de compañía alimentaba al monstruo del insomnio solo para estar con ella y poder cantarle en la oscuridad de cada noche. Sé que pensaran que estoy loco, pero me juego cada uno de mis versos a que nadie la ha visto tan hermosa como la vi yo.
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