domingo, 29 de julio de 2012

Nada disfrazada de estupidez

Es gracioso pero hasta hace unos días creía que mucho de lo que había escrito habían sido historias. Tan solo faltaba que alguien dijera inocentemente "nunca leí una historia tuya, nada que me impactara además de desahogos." Si bien no fueron sus palabras textuales, pero se asemejan mucho. Curiosamente si tuviera que titular esto para guardarlo en mi ordenador le pondría "Desahogo 5." Pero para ustedes mis amigos será diferente, ni siquiera yo sé como será, pero no se parecerá a esos cuatro intentos de llanto. No lo será ahora ni lo será más adelante, porque he de cambiar. Dejo de ser la ilusa soñadora. Es más, dejaré de creer que puedo convertirme en una gran escritora, porque ¿Para qué seguir intentando convencerme de que puedo cumplir mis sueños? Me resulta más divertido juntar cadáveres en el patio.
¡Así que se terminaron las ilusiones, los intentos, las ganas de seguir adelante! De ahora en más criaré verdaderas historias, dejaré de dormir para no volver a mentirme, y lloraré aún más, ya que eso es lo único que me hace sentir que existo.
En fin, gracias amigos, gracias por ¿nada? Si, gracias por leer esta nada disfrazada de estupidez, y perdón por su tiempo perdido.