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sábado, 7 de febrero de 2015

Procrastinando I

Hacía calor, demasiado calor. Él se sentó al lado de la ventanilla con la esperanza de poder refrescarse aunque sea un poco. La brisa forzada le chocaba contra la frente y despeinaba los mechones mal cortados. Tenía el cabello un poco largo y la barba algo crecida, una señal de abandono para rebelarse contra el peluquero y su reciente ex novia.  
Un par de asientos atrás, ella lo miraba peinar su bigote colorado, mientras calculaba cuantos minuto tardaría llegar a destino. El tiempo la apremiaba. Debía llegar a clases junto con su falda, sus labios rojos y lo que le quedaba de puntual.
El colectivo avanzaba rápidamente por la ciudad y ellos se mantenían conectados por la mirada de aquella muchacha. Ella no imaginaba ni una vida perfecta con aquel colorado, ni un romance de película como tantas otras ilusas. Apenas si esperaba un contacto, un roce de aquellos ojos perdidos en la avenida, algo que la hiciera desear todo lo que no esperaba.

Y de repente sucedió, el joven se levantó del asiento y se bajó del colectivo sin siquiera levantar la vista del suelo, arruinando así cualquier ilusión ajena. 


jueves, 5 de febrero de 2015

Muñecas

 Creo que lo que más me gusta de ti son tus muñecas. Esas pequeñas angosturas en las que se dibujan las primeras ramas de los cerezos de tus dedos y donde la vida que recorre todo tu cuerpo se deja ver en  verdes brotes. Y ni hablar de que me encanta como en esos espacios se acumulan tantas sensaciones, que con solo rozarte puedo hacer que tiembles.
La verdad es que me gustan tanto que incluso creo que preferiría besarlas antes que hacerlo con tus labios, tan llenos de memorias y recuerdos que no me incluyen ni interesan. Pero me aseguraría que fuera justo ahí, donde se marcan los pliegues causados por esas sobrevaloradas  e inquietas manos. Porque sí, tus manos y las de todo el mundo están demasiado sobreestimadas, como si fueran las únicas portadoras del tacto. Si tan solo alguien se detuviera a pensar en el resto de la piel… Sin embargo no me importa el resto de tu piel, apenas ese pequeño espacio, cargado de venas y nervios, que se mantendrá joven e intacto y que siempre será donde querré dibujar mis besos.

¿Sabes? Hasta podría intentar proponerte un pacto, que me dejes acariciar cada una de tus muñecas a cambio de que en algún momento me guste todo lo que las rodea.


domingo, 1 de febrero de 2015

El romance de los últimos años

¡Malditos escritores con complejo de dioses, que
van creando personas por ahí solo para que los amen!

Me gustaría vivir en esta quimera, pero noto que 
me voy apagando, que no es lo mismo...


-¿Qué pasa?- preguntó en la penumbra, sacándolo de su trance.
-Te miro, sos pura sonrisa.


-Pero decime la verdad ¿Piensas que va a haber alguien así acá?
-No, pero tampoco puedo hacer nada.
-Sí, podes planificar el próximo viaje...


Te hubiera besado, te hubiera abrazado mucho
 más, pero no sabía si querías. Aunque en realidad no me animé


-¿Y cómo llegaste a este lugar?
- Es que estaba enamorada... Un poco de mi carrera, 
un poco de estas montañas y de aquellos bosques, un poco 
de quien quería ser, un poco del frío y de ese aire que no se acaba. 

Y ya se me escapan las palabras...