Mostrando las entradas con la etiqueta El cuaderno azul. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta El cuaderno azul. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de julio de 2013

Fragmento IV (El Cuaderno Azul)

"Y en algún momento llegas a darte cuenta que no es un simple aniversario de una fecha que nadie recuerda, es el recordatorio de que has perdido un mes, un año o el tiempo que sea mirando a alguien que tarde o temprano se irá. Solo has retrasado un mes lo inevitable, has hecho perder momentos de su vida a quien no merece perder tiempo. En eso se convierten los aniversarios: perdidas que nos dejan el consuelo de creer que así hemos vivido y aprendido un poquito más. Sin embargo hace un año que la observo, y no he aprendido ni vivido nada. Solo me he contagiado de su pena."

Fragmento de El Cuaderno Azul, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.

martes, 26 de febrero de 2013

Fragmento II (El Cuaderno Azul)


No puedo dejar de pensar ¿Qué demonios está pasando? Digamos que es una vieja, quince años no es poco. Aunque me siento tan apegado a ella, a esa tenue sonrisa, a su aroma a café, a sus ojos marrones delineados por gruesas ojeras. Hay momentos en los que me pregunto si serán moretones, manchas de nacimiento o vaya saber qué, sin embargo solo concluyo que son cicatrices, cicatrices de aquellas historia que se niega a contarme, las que han vuelto sus ojos más oscuros de los que ya son.
Me siento estúpido, muy estúpido. Podría haber buscado una chica de mi edad. Estúpido, estúpido, estúpido. Como si fuera a lograr algo más que sentirme reflejado en ella, en su sonrisa, en sus manos inquietas, en la forma que se acaricia las cejas cada vez que la migraña le es insoportable. No sé, me siento un imbécil pensándolo y destacando cada cosa en ella, sobre todo si no es nadie… No es absolutamente nadie. Y aunque lo fuera, no dejaré que transforme en algo más importante que solo una chica que vive al lado, que solo vuelve a casa después de las nueve para desaparecer por la mañana, amenazando con nunca más volver.
Sinceramente soy un estúpido, un simple niño estúpido.

Fragmento de El Cuaderno Azul, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.

lunes, 18 de febrero de 2013

Fragmento (El Cuaderno Azul)

"Es una pena, una verdadera pena el no poder fingir estar dormido para siempre. Hace un rato me tuve que levantar y venirme a casa, creo que no le gustó haberme encontrado abrazado a sus piernas, con mi cabeza apoyada en su cintura.
A veces no la entiendo, me cuida como un niño, pero no me ve como tal, tampoco me ve como un hombre, simplemente no me ve. Creo que es esa duda la que me atrae, lo que me deja con una sonrisa y me da ganas de levantarme temprano, para mirar por la ventana como sale hacia su trabajo. Hay días en los que pienso en que no va a volver, hay otros en los que con un gesto me lo asegura, y a las semanas la encuentro sentada frente a una pared blanca, cualquiera en la ciudad, observándola como si pudiera ver toda una vida proyectada en ese vacío."

Fragmento de El Cuaderno Azul, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.