"Es una pena, una verdadera pena el no poder fingir estar dormido para siempre. Hace un rato me tuve que levantar y venirme a casa, creo que no le gustó haberme encontrado abrazado a sus piernas, con mi cabeza apoyada en su cintura.
A veces no la entiendo, me cuida como un niño, pero no me ve como tal, tampoco me ve como un hombre, simplemente no me ve. Creo que es esa duda la que me atrae, lo que me deja con una sonrisa y me da ganas de levantarme temprano, para mirar por la ventana como sale hacia su trabajo. Hay días en los que pienso en que no va a volver, hay otros en los que con un gesto me lo asegura, y a las semanas la encuentro sentada frente a una pared blanca, cualquiera en la ciudad, observándola como si pudiera ver toda una vida proyectada en ese vacío."
Fragmento de El Cuaderno Azul, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.
A veces no la entiendo, me cuida como un niño, pero no me ve como tal, tampoco me ve como un hombre, simplemente no me ve. Creo que es esa duda la que me atrae, lo que me deja con una sonrisa y me da ganas de levantarme temprano, para mirar por la ventana como sale hacia su trabajo. Hay días en los que pienso en que no va a volver, hay otros en los que con un gesto me lo asegura, y a las semanas la encuentro sentada frente a una pared blanca, cualquiera en la ciudad, observándola como si pudiera ver toda una vida proyectada en ese vacío."
Fragmento de El Cuaderno Azul, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.
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