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miércoles, 11 de marzo de 2015

Soledad

Cada día la soledad se paseaba como una sombra en mi cuarto, y yo cansado de la falta de compañía alimentaba al monstruo del insomnio solo para estar con ella y poder cantarle en la oscuridad de cada noche. Sé que pensaran que estoy loco, pero me juego cada uno de mis versos a que nadie la ha visto tan hermosa como la vi yo.

domingo, 26 de enero de 2014

En honor a Teresa

La mujer con perfume a tabaco estira su brazo para recoger la caja de cigarrillos que está sobre la mesa. La cajita arrugada se ha ido vaciando por arruinadas manos de largas y amarillas uñas. Los dedos temblorosos toman un cigarro de su interior y lo acercan a los labios resecos de esta mujer de vista cansada, justo antes de que un mechero haga la magia en su otra mano. Ella se distrae por un momento mirando los exámenes que tiene en frente,  cuarenta hojas con respuestas variadas, pero que apuntan a lo mismo que esta mujer ha preguntado en un salón de clases durante veinte años y que a nadie la ha importado realmente.
Ella nunca ha sabido lo que es respirar con una bolsa atravesada en la tráquea, pero si le explicaran como se siente, podría llegar a la conclusión de que eso está pasando en estos instantes, porque de una u otra forma todo su sistema respiratorio está complotando para intentar frenarle el paso al humo, aunque esto implique asfixiarla. Así que tose, tan fuerte como si su alma intentara escapar por la garganta, pero tan despacio que puede dejar delicadamente su cigarro en el cenicero y contemplar filosóficamente como se deteriora el cielo raso de su casa y de su vida.
­—Hola ma.
Ella no escuchó la puerta porque tosía como si tuviera la garganta llena de arena, aunque por suerte él ya se había guardado las ganas de quejarse nuevamente de los vicios de su madre.
—Hola Julian ¿En qué te viniste?
— Me trajo Facu
Y lo piensa "maldito pendejo maricón". No sabe si el tal Facundo en cuestión es solo amigo de su hijo o qué, ni siquiera ha recibido la confirmación oficial de la homosexualidad de Julian, pero ella sabe que andan en algo. El problema no es precisamente que fuera gay o que le gustara coger cadáveres, el verdadero conflicto es que esta mujer deseaba que al menos una cosa en toda su vida fuera normal, pero el crío le salió rarito. "Maldito pendejo maricón" piensa otra vez.
Detrás de la frase de Julian las miradas se cruzan iniciando una batalla más épica que la guerra de los cien años. Cualquier espectador con un poco de imaginación vería cientos de balas, miles de pedradas, unas cuantas granadas y hasta rayos láser futuristas atacando desde la mirada de esta mujer a la de su hijo y viceversa. Sin embargo el instinto de preservación del joven guerrero es mayor al deseo de vencer y  huye a su habitación, dejándole la victoria a los amarillentos ojos de ella.
Para esta mujer, ser madre implica eso: Salir del pozo depresivo al menos por un instante para poder educar correctamente a sus hijos. El dilema de la situación es que a ella le cuesta identificar la diferencia entre pozo, pocito y pozote y no termina de salir nunca.
Pasado el momento maternal, ella busca ansiosa el cigarro barato que se ha consumido casi en su totalidad sin siquiera una sola pitada. Al menos sirve para calmar la desesperación sin sentir la culpa de gastar demasiado en cigarrillos que ni se llegan a fumar.
El día pasa, la pila de exámenes se deshace y luego se transforma en otra pero con los exámenes corregidos. El cenicero ya se encuentra atestado con los cadáveres de los sueños de esta mujer. Piensa, mirando la foto de sus nietos en el fondo de pantalla de su celular, en la época en la que la llamaban Tesorito. Era un dulce juego de palabras que le gustaba: Teresa-tesorito. Aunque pasado los años sabe que esas palabras mucho no tienen que ver  y menos para referirse precisamente a ella.
Se hizo demasiado tarde, casi las dos de la mañana y Teresa tiene que dar clases a las 7, pero aunque se haya acostado hace más de dos horas aún no puede dormir.  Está sumergida en recuerdos imaginarios, cosas que ni siquiera han sucedido, como por ejemplo el día que el padre de sus hijos le propuso matrimonio, un momento que no sería desgarrador si hubiera sido cierto y el tipo en cuestión no se hubiera esfumado en cuanto ella quedó embarazada de los mellizos.
Una cosa lleva a la otra, la noche se hace día mientras ella se pierde en el sueño sin siquiera notarlo. El despertador suena anunciando las 6:30, es tiempo más que suficiente considerando que vive justo en frente de la escuela y que piensa ir en pantalón de pijama, como si nadie pudiera notar su desarreglada apariencia.

En el colegio nunca la han respetado como ella esperaba, especialmente los alumnos. No es ninguna novedad el hecho de que se burlen en su propia cara, que se copien bajo sus propias narices y ni siquiera intenten fingir escucharla. Si se sumara eso al hecho de que el resto de las cosas no van bien desde hace bastante se obtendría un cóctel bastante dañino, tal como el que esta mujer se está tomando mientras intenta dar clases. Por eso se altera y empieza a gritar como una posesa que todos se callen, mientras las piernas se le aflojan y los pulmones se le vacían. Es solo un instante. Un segundo y todo el mundo está en silencio mientras uno de los alumnos corre hacía la preceptoría para avisar que la profesora de literatura se ha desmayado. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Fragmento VI (La Bruja de los colores)

Blanco
“De repente nuestros abismos se llenaron de luces ¿Te imaginas? abismos plagados de luz, plagados de estrella.”
Vi como todo giraba y se destruía al instante. Entre las vueltas las horquillas que llevaba en el bolso se me clavaron en el hombro; el para brisas estalló en cientos de minúsculos cristales que se incrustaron en mi rostro, cuello, manos y toda la piel que estaba desnuda; la portezuela del auto se hundió de tal forma que mi tórax quedó estrangulado por el cinturón. No sé si fue una chapa o alguno más de los vidrios que volaban por todo el auto, pero sé que algo se hundió en mi cuello y comencé a ahogarme. Instantáneamente el tiempo mermó su paso, las luces se hicieron más brillantes tal como si miles de estrellas hubiesen bajado del cielo solo para contemplarnos. Miré a Miguel y le sonreí. El lloraba y creo que también gritaba, pero no estoy segura porque un zumbido no me dejaba oír.

Creo que al final la muerte no es tan horrorosa como dicen. El mundo se vuelve tan bello en ese preciso instante, como si el verdadero momento para vivir estuviera por empezar. Por eso ya no dolía nada de lo estaba pasando, tampoco sentía los gritos de Miguel o de la gente que se acercó corriendo cuando el auto cesó de girar. Ya nada me afectaba, ni el llanto de mi hermana en un par de días, ni los que sentirían un leve vacío al saber que no volverían a verme ni de pasada. Al fin y al cabo sucedía lo que me aterraba provocar, la última cosa que quise estaba funcionando. Por eso no pude evitar sonreírles a las personas que horrorizadas trataban de ayudarnos. No pude evitarlo porque yo estaba feliz.

Fragmento de la Bruja de los colores, una de las historias jamás contadas, una des esas que nunca escribiré

martes, 12 de marzo de 2013

Fragmento III (La Bruja de los Colores)



Cansancio
“Un hombre dormido es un hombre sin recuerdos, que solo podrá ahogarse en las profundidades de la verdad y la excitación.”
—Necesitabas tanta atención que te creaste una vida nueva. ¡Todo está en este maldito cuaderno! ¿No lo ves? No podías sufrir por siempre con la falsa maldad de tus padres porque ya estaban muertos, entonces inventaste que tu hermana era una suicida y tomaste el lugar de la persona más inocente.
— ¡Ya cállate! ¡Eso no es cierto! —No pude hacer más nada que taparme los oídos y bajar la mirada, creí que si dejaba de mirarlo sus palabras serían menos reales, como recuerdos de un mal sueño- No lo es, no, no...
— ¡Y escribiste esas malditas cartas! Solo necesitabas que tus historias tuvieran un fundamento físico ¡Sí! ¡Por un día te creíste que tu hermanita tenía la intelectualidad suficiente para hacer todo esta mierda de las cartas! ¡Solo con 6 malditos años!
Sabes que alguien va a decir algo doloroso cuando respira profundo, aprietas los puños, su rostro enrojece y la mirada se le vuelve gélida. Sabía que lo que estaba por decir no era mentira, que no era un simple insulto con el fin de provocarme daño. Él no podía hacer eso, o al menos eso sentía, porque tras el frío de sus ojos se asomó aquello de lo que siempre quise escapar: la pena.
—Realmente estás enferma, ya es hora de aceptarlo.
—Cállate por lo que más quieras, por favor. No... No quiero que digas más nada.
—Pero no puedo seguir mintiéndote
Quisiera saber quién se hubiera resistido al deseo de estallar en llanto y huir lejos de las palabras acusadoras. Al menos yo no me resistí, pero ojalá hubiera podido escapar con mayor rapidez de lo que las lastimaduras de mis piernas me lo permitieron.

Así fue como mi mayor temor se hizo presente: Ni todo el daño que le provoqué a mi cuerpo, ni toda la sangre que brotó de mis brazos por años podían superar el dolor que significaba recordar.

Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.

martes, 6 de noviembre de 2012

Cuento para el taller de literatura (No preguntar)

Psss psss ¡Hey vos! Si, a vos te hablo ¿Puedes venir un segundo? Disculpa que te moleste pero quería saber si tienes un minuto de tu tiempo. No… No soy mormona ni nada de eso, tan solo te quiero contar una historia. No, no tendrás que responder a una encuesta ni nada. Solo quiero contarte algo que probablemente no sabes pero que si existe... Antes que nada quiero decirte que eres muy afortunado, justo te vi y dije "a él le voy a contar", por eso aquí me tienes. Bueno, tampoco es para que te sientas TAN especial, eres la quinta persona a la que hablo y solo vos accediste a escucharme... Oki, si me pasé hablando y no te conté nada. Perdona, es que tengo esa manía de hablar y hablar hasta olvidar lo que iba a decir. Incluso olvidé la historia que te iba a contar, creo que era de un perrito pero... ¡No! espera no te vayas, quédate un cachito que te contaré algo más interesante, con un experimento incluido. Ahora solo tienes que prometer qué no te irás hasta que no te termine de explicar todo. ¿Lo prometes? bien, así me gusta. Pues mira, si levanto mi mano y hago esto... Perdón, no quería que te doliera tanto. Tengo mano algo pesada para dar cachetadas. En fin, ves como nos mira la gente, sobre todo miran tu impotencia. Sé que está enojado y eso quería mostrarte. Si te volviera a pegar la gente se asustaría un poco, y vos optarías por irte o devolverme el golpe, cosa que asustaría a todos aún más. Lo interesante de todo esto es que te lo estás aguantando. Si pudieras verte la cara de rabia y como las lágrimas se acumulan en tus ojos ligeramente, provocando que se ponga algo rojizos por culpa de la bronca, verías como he tomado un poco de control sobre ti. ¿Quieres saber algo más? Eres un imbécil, si, eso eres. ¿Que tarado se pararía a escuchar a una mina loca que te quiere contar un cuento, sobre todo si te gira el rostro de una cachetada? Incluso yo, en mi poca cordura, te hubiera mandado a la mierda y me hubiera ido. Pero no, vos te quedás mirándome con los ojos rojos y tragando saliva. Ahora si te voy a contar lo interesante de todo esto: es así como termino vomitando mis verdades. Sería bastante divertido que me tomaras del pelo y me arrastraras por todo el lugar para defenderte. Yo como no puedo hacerlo, imagino todo eso con las personas que conozco, que las arrastro, que las mato a golpes, que las descuartizo, que me como sus ojos y les doy el resto del cuerpo a los perros. ¿Ves? estoy demasiado loca, incluso no me da miedo decirlo así sin más. Solo que la gente lo interpreta de otra forma. Si miras a tu alrededor al menos alguien de los que nos miran pueden llegar a creer que nos conocemos hace mucho y que vos te mandaste alguna cagada. Así es como todos ven un relato triste proveniente de una ejercitada imaginación, cuando en realidad solo he mostrado mis heridas. 
En fin, eso era todo, perdón por robarte ese minuto que terminaron siendo diez. Mejor no te sigo quitando tiempo. Discúlpame de nuevo por al cachetada, solo quería desquitarme con algo más que una idea, y creo que funcionó. Bueno, gracias y ¡chau!

martes, 30 de agosto de 2011

Ese alguien

 A veces pienso en ese alguien. Aún sigue vivo en mi recuerdos, y me canta al oído, con su ronca voz. A veces bastaba con que me dijera "Mi cielo" para que mis piernas temblaran con intensidad. Eran eternamente hermosos los ratos a su lado. Pero no he de negarlo. Hoy que esta lejos soy inmensamente feliz. Ya no aguantaba sus lapsos de humor. Él creía que me hacían feliz, pero siempre se equivocaba.
A veces lo recuerdo, y muy seguido me llama para pedirme que lo perdone, que lo deje volver. Pero siempre corto la llamada, justo cuando trata de pedirme que le retire los cargos. No quiero estar a su lado cuando le agarre el humor. La ultima vez me dejo en coma.