martes, 12 de marzo de 2013

Fragmento III (La Bruja de los Colores)



Cansancio
“Un hombre dormido es un hombre sin recuerdos, que solo podrá ahogarse en las profundidades de la verdad y la excitación.”
—Necesitabas tanta atención que te creaste una vida nueva. ¡Todo está en este maldito cuaderno! ¿No lo ves? No podías sufrir por siempre con la falsa maldad de tus padres porque ya estaban muertos, entonces inventaste que tu hermana era una suicida y tomaste el lugar de la persona más inocente.
— ¡Ya cállate! ¡Eso no es cierto! —No pude hacer más nada que taparme los oídos y bajar la mirada, creí que si dejaba de mirarlo sus palabras serían menos reales, como recuerdos de un mal sueño- No lo es, no, no...
— ¡Y escribiste esas malditas cartas! Solo necesitabas que tus historias tuvieran un fundamento físico ¡Sí! ¡Por un día te creíste que tu hermanita tenía la intelectualidad suficiente para hacer todo esta mierda de las cartas! ¡Solo con 6 malditos años!
Sabes que alguien va a decir algo doloroso cuando respira profundo, aprietas los puños, su rostro enrojece y la mirada se le vuelve gélida. Sabía que lo que estaba por decir no era mentira, que no era un simple insulto con el fin de provocarme daño. Él no podía hacer eso, o al menos eso sentía, porque tras el frío de sus ojos se asomó aquello de lo que siempre quise escapar: la pena.
—Realmente estás enferma, ya es hora de aceptarlo.
—Cállate por lo que más quieras, por favor. No... No quiero que digas más nada.
—Pero no puedo seguir mintiéndote
Quisiera saber quién se hubiera resistido al deseo de estallar en llanto y huir lejos de las palabras acusadoras. Al menos yo no me resistí, pero ojalá hubiera podido escapar con mayor rapidez de lo que las lastimaduras de mis piernas me lo permitieron.

Así fue como mi mayor temor se hizo presente: Ni todo el daño que le provoqué a mi cuerpo, ni toda la sangre que brotó de mis brazos por años podían superar el dolor que significaba recordar.

Fragmento de La Bruja de los Colores, una de las historias jamás contadas, una de esas que nunca escribiré.

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