martes, 27 de noviembre de 2012

Madera Podrida


La excitación se hacía presente, la multitud miraba con ojos hambrientos. Los más pobres y desvalidos se relamían viendo el espectáculo, los más acomodados simulaban piedad. La ansiedad del público crecía desmedidamente, los murmullos se volvían lejanos gritos que ensordecían al actor. El olor a madera podrida enloquecía a todos los espectadores. De repente un movimiento rápido de muñeca devolvió la paz. La cabeza de la reina había rodado, dejando un camino de sangre hacía su cuerpo.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Culpables

Ahí estas, sonriendo, como si nada hubiera sucedido. En cambio yo te miro perturbada, sabiendo que no puedo sacarte de mi cabeza y que nunca seré más que la chica que te arrebató a tu mejor amigo, siendo que solo te quería a ti.
No diré que maldigo el día que lo elegí a él, porque no puedo negar que me hizo tan feliz… Pero hoy no está y todo lo que trate de reprimir mientras él vivía se vuelven completamente doloroso. Creo que hubiera sido mejor haberte conocido antes, haberte conocido antes de tomar una decisión. Pero no fue así. Llegaste mucho después y me mostraste algo que él no podía darme. Por eso perdía mi tiempo con tu amigo porque implicaba pasar innumerables ratos a tu lado. Eso me demostró lo cobarde que era, y quise cambiar. Ojalá nunca lo hubiera hecho.
Aún sigues ahí, sonriéndole a la nada, con una mirada vacía y desgastada por el insomnio que nos ha atacado en estos días de pena. No has dejado de observar el techo, como si pudieras ver proyectado en este la última vez que compartieron una sonrisa; mientras, yo me he extraviado en tus ojos, preguntándome por qué has pasado toda esta tarde aquí, si a tu mejor amigo lo estaban enterrando.
Imprevistamente te levantas. Se que te irás, pero antes me dedicas una mirada cargada de lo que creo que es odio. Estoy segura de que piensas que soy yo la responsable de su muerte, porque el maldito día que acepté que te amaba y trate de despejar el camino para poder estar contigo, su coche se dio vuelta, terminando con su vida y arrojándome a la cuerda floja. Tú y yo sabemos que fue así. Aquel maldito accidente es mi culpa.
Sin embargo no dejas de mirarme, pero ahora con ternura y complicidad. Me pregunto si seria mas feliz si te vas y me libras a mi suerte; o si te quedas, acompañándome, tal como he querido hace tanto, pero recordándome a cada instante que él a muerto por mi culpa. Sea cual sea la respuesta correcta no quiero saberla.
Desvías la mirada. No quiero averiguar que pasara a continuación, y cierro los ojos con firmeza, rogando que el fiel Morfeo acuda rápidamente a mi. Sin embargo nada sucede. Solo el sonido del monitor que marca mis latidos rompe el silencio. Tanta paz me resulta extraña, por lo que doy un rápido vistazo a la habitación. Ya no estas. Ignoro en que momento te fuiste. Quizás si me dormí, y partiste a descansar un poco; o tal vez huiste sigilosamente, justo cuando yo no podía verte. De lo único que estoy segura es que has pasado todo el día al lado de la camilla, tomando mi mano y esperando que esto me de fuerzas para sobrevivir al violento accidente en el que tu gran amigo murió. Pero solo has estado aquí para llenar un vacío. Me has estado cuidando para mantenerte ocupado, y no pensar que él se ha ido, y nunca más volverá.


Aclaración: Esta es una historia vieja y sin correcciones, prontamente arreglaré los horrores en la redacción, sepan disculparme

martes, 6 de noviembre de 2012

Malditas Fotocopias


Quizás mañana te darás cuenta de lo que hablo, pero hoy tan solo lee. Es probable que ya haya pasado el mediodía, y vaya que mañana has tenido. Despertaste gracias a la alarma de un celular de vaya a saber quien. Quizás de tu madre, o tuyo si se da el caso. No fuiste consciente de tus actos hasta que te lavaste la cara. Entonces ahí viste los surcos que se forman a las 6 de la mañana, o la hora que sea. Seamos sinceros, es raro que duermas bien sabiendo que tienes un día penoso y agotador, es por eso que durante la semana te levantas tan cansado y fatigado, y durante el fin de semana tus mañanas son tan espléndidas, por no decir placenteras.
Pero no importa, volvamos a tu despertar. Te lavaste la cara y te cepillaste los dientes. Realmente lo hiciste ¿no? Quizás seas una de esas personas que prefieren lavárselos luego de desayunar, y cargar con el asqueroso sabor mañanero mientras terminas de vestirte.
Luego te preparas el desayuno. Tal vez sea un café, o un té, o algo con leche. Las personas no suelen ser muy creativas con varias horas de sueño, fastidio y frustración acumulada, mucho menos si es para comer. Quizás, y muy quizás tengas la suerte de que alguien te prepare un delicioso desayuno, bien completo y nutritivo. Pero no pretendo detenerme en estás grandiosas excepciones.
Terminas con todos los preparativos y te vas. Quien sabe como, pero todos coincidimos que para entrar a ese triste aunque elegido lugar lo haces a caminando. Paso tras paso atraviesas por las portezuelas. Saludas a los porteros, porque así te lo indica tu educación; o no, porque tienes demasiado sueño como para interesarte por la persona que ha pasado lo mismo que tu, con el único fin de sentarse detrás de un escritorio para atender a la gente que llega a ese lugar.
Entras a una sala y te sientas en un pupitre. Lamentablemente me detendré solo en tu vida como estudiante, porque no me interesa en lo absoluto tu trabajo ni el hecho que aún no puedas escapar del colegio, ni la universidad, ni de nada. Tampoco tengo interés en que esos años, probablemente doce para la mayoría se hayan sido los mejores de tu existencia. La verdad es que me importa tanto como a ti te importa cuantas veces he contado las tablas de machimbre que forman el techo de mi habitación o los tirantes que los sostienen. Lo importante aquí es que te sientas y esperas. Sabes de antemano lo que sucederá. Vendrá un profesor, dará su clase, conversarás con tus compañeros, que ya han pasado a ser tus amigos, mientras la clase transcurre, luego tocará el timbre, el profesor se irá y tú saldrás al recreo, para "descansar" de la hora anterior.
Así pasará tu mañana, y tal vez parte de tu tarde. Llana, simple y aburrida, porque aunque tu no lo notes es así. Estudias apenas para aprobar. Para el resto del alumnado no eres nadie, más que una persona que ven a diario, pero de la cual no le importa ni su nombre. Tus profesores recuerdan tu nombre, porque es una forma más rápida de callarte cada vez que tus tertulias interfieren en la clase. No eres ni el líder del grupo de amigos que formaste en la escuela. Es con ellos con los que haces los trabajos y demás actividades que tengan el fin de una nota al final del trimestre. En el fondo, muy en el fondo, sabes que estás con ellos porque no te quedó de otra. Porque eran los más tolerables, y porque los seres humanos tenemos la tonta capacidad de querer a las personas con las que compartimos unos minutos periódicamente. Simplemente no eres más que un maldito legajo, aunque todos en la institución insistan en negarlo.
 Llegó la hora de ir guardando tus cosas. Te dejaron mucha o poca tarea, todo depende del profesor de turno. Hay algunos que no les interesa en lo absoluto la educación, porque te ven como un inútil sin capacidades de lograr nada en la vida, y por ello no les importa que aprendas. Curiosamente es contra estos con los que más luchamos, porque no te molesta saber que realmente serás un inútil y patearas piedra durante toda tu vida. Solo te molesta que te lo diga alguien que detestas, y sobre todo que tenga la razón.
Ha terminado el día escolar y te volviste a tu casa. Probablemente ya has almorzado, pero tampoco me importa, ni me importa si alguno de tus días fue como lo que dije antes. Ni siquiera interesa como pueda seguir esto, mis ideas sobre ti son tan diferentes como tú lo eres de mí, o tal vez aún no has notado lo predecible que es tu vida.

Cuento para el taller de literatura (No preguntar)

Psss psss ¡Hey vos! Si, a vos te hablo ¿Puedes venir un segundo? Disculpa que te moleste pero quería saber si tienes un minuto de tu tiempo. No… No soy mormona ni nada de eso, tan solo te quiero contar una historia. No, no tendrás que responder a una encuesta ni nada. Solo quiero contarte algo que probablemente no sabes pero que si existe... Antes que nada quiero decirte que eres muy afortunado, justo te vi y dije "a él le voy a contar", por eso aquí me tienes. Bueno, tampoco es para que te sientas TAN especial, eres la quinta persona a la que hablo y solo vos accediste a escucharme... Oki, si me pasé hablando y no te conté nada. Perdona, es que tengo esa manía de hablar y hablar hasta olvidar lo que iba a decir. Incluso olvidé la historia que te iba a contar, creo que era de un perrito pero... ¡No! espera no te vayas, quédate un cachito que te contaré algo más interesante, con un experimento incluido. Ahora solo tienes que prometer qué no te irás hasta que no te termine de explicar todo. ¿Lo prometes? bien, así me gusta. Pues mira, si levanto mi mano y hago esto... Perdón, no quería que te doliera tanto. Tengo mano algo pesada para dar cachetadas. En fin, ves como nos mira la gente, sobre todo miran tu impotencia. Sé que está enojado y eso quería mostrarte. Si te volviera a pegar la gente se asustaría un poco, y vos optarías por irte o devolverme el golpe, cosa que asustaría a todos aún más. Lo interesante de todo esto es que te lo estás aguantando. Si pudieras verte la cara de rabia y como las lágrimas se acumulan en tus ojos ligeramente, provocando que se ponga algo rojizos por culpa de la bronca, verías como he tomado un poco de control sobre ti. ¿Quieres saber algo más? Eres un imbécil, si, eso eres. ¿Que tarado se pararía a escuchar a una mina loca que te quiere contar un cuento, sobre todo si te gira el rostro de una cachetada? Incluso yo, en mi poca cordura, te hubiera mandado a la mierda y me hubiera ido. Pero no, vos te quedás mirándome con los ojos rojos y tragando saliva. Ahora si te voy a contar lo interesante de todo esto: es así como termino vomitando mis verdades. Sería bastante divertido que me tomaras del pelo y me arrastraras por todo el lugar para defenderte. Yo como no puedo hacerlo, imagino todo eso con las personas que conozco, que las arrastro, que las mato a golpes, que las descuartizo, que me como sus ojos y les doy el resto del cuerpo a los perros. ¿Ves? estoy demasiado loca, incluso no me da miedo decirlo así sin más. Solo que la gente lo interpreta de otra forma. Si miras a tu alrededor al menos alguien de los que nos miran pueden llegar a creer que nos conocemos hace mucho y que vos te mandaste alguna cagada. Así es como todos ven un relato triste proveniente de una ejercitada imaginación, cuando en realidad solo he mostrado mis heridas. 
En fin, eso era todo, perdón por robarte ese minuto que terminaron siendo diez. Mejor no te sigo quitando tiempo. Discúlpame de nuevo por al cachetada, solo quería desquitarme con algo más que una idea, y creo que funcionó. Bueno, gracias y ¡chau!