martes, 27 de noviembre de 2012

Madera Podrida


La excitación se hacía presente, la multitud miraba con ojos hambrientos. Los más pobres y desvalidos se relamían viendo el espectáculo, los más acomodados simulaban piedad. La ansiedad del público crecía desmedidamente, los murmullos se volvían lejanos gritos que ensordecían al actor. El olor a madera podrida enloquecía a todos los espectadores. De repente un movimiento rápido de muñeca devolvió la paz. La cabeza de la reina había rodado, dejando un camino de sangre hacía su cuerpo.

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